El tiempo se va desprendiendo de la existencia humana poco a poco hasta agotar su contenido en el cuerpo como revelación del tiempo, como huella, como rastro en donde se revela la vida misma.
Como revelación del tiempo, como huella, como rastro donde se revela la vida misma.
Se produce la elevación de la frecuencia vibracional de nuestro ser, en la cual tomamos conciencia de nuestro poder como seres de luz, con capacidades ilimitadas y en la conciencia divina total.
Allí se siente una poderosa felicidad amorosa y la presencia de Dios, en todos y en todo, constantemente. Se siente como si estuviera en cada molécula de existencia, respirando en el aire, espacio, alrededor y en todas partes.
Estamos abriendo la conciencia para que otros expresen sus dones en el ser. La naturaleza “simplemente es” y florece en todo su esplendor.
Abrir el corazón dentro de nosotros mismos y aceptarlo, y luego a todo lo que hay.
¡Y disfrutar la vida plenamente!
Es una experiencia única Terrenal!
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